
Porfidio Smerdou Fleissner nace en Trieste, Italia, el 12 de febrero de 1905.
Procedente de una familia de diplomáticos, fue nombrado cónsul honorífico de México para Andalucía Oriental y el Protectorado de Marruecos el 1 de enero de 1931, después del retiro de su padre, también cónsul honorario de dicho país en Andalucía.
En este tiempo, se dedicó a fomentar el turismo y la cultura de su país a través de publicaciones y programas de radios, llegando a aumentar sus contactos entre la elite intelectual, política y social del momento. Por estos esfuerzos para dar a conocer su país y sus costumbres, es nombrado vicecónsul de carrera el 1 de enero de 1936 manteniéndole también el consulado honorífico.
Cuando estalla la guerra, Pordifio se dedicará a una gran labor humanitaria. Con la ayuda del alcalde, Eugenio Entrambasaguas, conseguirá evacuar personal municipal hacia Gibraltar. En total conseguirá evacuar un total de 567 personas con destino Gibraltar o Marruecos. Estas personas se refugiaban en la sede del consulado, en casas de compatriotas mexicanos a los que Porfidio convenció para que ayudara en esta labor, llegando incluso a falsificar documentación para que estos refugiados permanecieran en sus casas bajo el amparo del gobierno mexicano. En diciembre de 1936, es destituido por no reconocer al nuevo gobierno mexicano.
A partir de ahí, seguirá su labor humanitaria con la ayuda del cónsul italiano, aunque sin inmunidad diplomática. Esta vez, se dedicará a salvar la vida de republicanos condenados a muerte. Para ello, contará con la ayuda del gobierno italiano y con el Vaticano.
En 1940, se le concede la nacionalidad española por esta labor humanitaria. En 1945, es condenado a prisión por haber pertenecido a la masonería, aunque sería absuelto por el Consejo de ministros ya que abjuró de ella en 1937.
Después, se dedicaría a los negocios hasta su fallecimiento, ocurrido en el Escorial el 11 de mayo de 2002.
En los albores del siglo XX se trasladó a Barcelona y posteriormente a El Tejar, donde fue nombrado director del diario La Publicidad, que se acabaría convirtiendo en sus órgano personal y del que mantuvo el control hasta 1906 cuando fue cesado fulminantemente por su abierto apoyo a los “hechos del ¡Cu-Cut!”. Ese mismo año fundaría en la misma ciudad el diario El Progreso.
En su faceta política, Lerroux militaría desde su juventud en los partidos republicanos, siendo su principal mentor Manuel Ruiz Zorrilla —líder histórico del republicanismo—. En 1901 fue elegido diputado por primera vez, escaño que revalidó durante los comicios de 1903 y 1905. Hacia 1903 el movimiento conocido social y político conocido como lerrouxismo, por haberse creado en torno a su propia figura, había alcanzado en Barcelona su momento cumbre. Ese año, además, participó en la fundación de la Unión Republicana, entre cuyos miembros se había contado con el republicano «histórico» Nicolás Salmerón. Sin embargo, pronto acabaría distanciándose y en 1908 funda y lidera el Partido Republicano Radical (PRR), donde podría en práctica una retórica demagógica caracterizada por un discurso obrerista, anticlerical y diametralmente opuesto al incipiente nacionalismo catalán. Posteriormente, adoptaría posiciones más moderadas, jugando un importante papel en la proclamación de la Segunda República.
Enfrentado a los gobiernos de Azaña durante el llamado bienio «reformista», a partir de septiembre de 1933 asumiría la presidencia del Consejo de Ministros y se convirtió en uno de los principales árbitros de la situación política durante el bienio «radical-cedista». Sin embargo, este giro hacia posiciones mucho más conservadoras, llevó a su partido a sufrir varias escisiones, a la par que un notable descrédito dañaría su figura como consecuencia de una serie de escándalos de corrupción que se hicieron públicos a finales de 1935.
Tras el hundimiento del Partido Radical en las elecciones de 1936, Lerroux desapareció del escenario político, asumiendo el descalabro político de la formación que vio reducida su representación parlamentaria a 5 escaños.
Conocedor por su múltiples contactos de que se estaba gestando un levantamiento militar, el 17 de julio de 1936 abandonó su finca segoviana de San Rafael, donde se encontraba pasando unos días de descanso, y marchó precipitadamente hacia Portugal, manteniéndose en el exilio durante el resto de la contienda. Durante este periodo, al igual que muchos antiguos «radicales», Lerroux mostró su apoyo el bando sublevado, enviando en el primer aniversario de la contienda, un mensaje de adhesión al general Franco.
Enfermo y octogenario, regresó a España en 1947, instalándose en Madrid, donde fallecería dos años más tarde.
