
Pedro Galán Hidalgo nació en la localidad Álora el 13 de noviembre de 1916, en el seno de una familia humilde. Aprendió desde joven el oficio de panadero, un trabajo duro pero esencial que lo vinculaba estrechamente a la vida cotidiana de su pueblo. Sin embargo, como ocurrió con tantos otros jóvenes de su generación, su destino se vio alterado de forma irreversible por el estallido de la Guerra Civil española, al haber sido movilizado para el servicio militar en plena contienda.
Perteneciente al reemplazo de 1937, se incorporó a través de la Caja de Recluta de Ronda nº 17 y tras pasar reconocimiento médico —en el que fue declarado útil para el servicio— entró a formar parte del Regimiento de Pravia nº 7, quedando inicialmente adscrito a la Compañía de Depósitos. Como marcaba el protocolo del ejército, se le dio lectura de las leyes penales y quedó en situación de instrucción y guarnición.
Poco después fue destinado al Grupo de Sanidad Militar de la Circunscripción Oriental de Melilla, dentro de una Compañía Expedicionaria. Desde entonces, su papel en la guerra no fue el de empuñar un arma, sino el de auxiliar a los heridos y evacuar a los caídos, una labor tan necesaria como ingrata.
El 31 de mayo de 1937 embarcó rumbo a la península a bordo del buque Marqués de Comillas, llegando a Cádiz el 2 de junio. Apenas dos días después, el 4 de junio, participó en la operación militar para la ocupación de la Sierra de Suárez, en Cáceres, donde tuvo que enfrentarse por primera vez al horror del combate, evacuando muertos y heridos del campo de batalla. El 24 de junio volvió a desempeñar esta misma función durante las duras operaciones del frente de Brunete, en Madrid.
Su destino continuó ligado a algunos de los episodios más cruentos de la contienda. El 23 de agosto tomó parte en las operaciones de resistencia y contención en el frente de Mediana–Fuentes del Ebro, donde permaneció evacuando bajas hasta el 14 de septiembre de 1937. Al día siguiente, según parte escrito del capitán de su compañía, pasó a figurar como desaparecido.
La documentación conservada en el Archivo General de la Guerra Civil de Salamanca arroja luz sobre lo ocurrido a continuación. En ella se consigna que Pedro Galán Hidalgo, soldado de la 150ª Compañía de Sanidad de la Iª Brigada Mixta Marroquí, había pertenecido antes del 29 de julio a la CNT y que el 17 de septiembre de 1937 se pasó a la llamada “Zona Roja” por el frente de Mediana, habiendo prestado declaraciones. Pedro siempre sostuvo que no se trató de una deserción voluntaria, sino de una captura en circunstancias confusas, versión que mantendría durante toda su vida.
Tras el final de la guerra, lejos de encontrar paz, comenzó para él una larga odisea. El 19 de mayo de 1939 fue detenido en Álora por una pareja de la Guardia Civil. Años más tarde relataría con amargura cómo, tras regresar al pueblo y presentarse voluntariamente en el cuartel con su salvoconducto, fue tranquilizado inicialmente… solo para ser arrestado esa misma noche en su propia casa. Con el tiempo supo que había sido denunciado por un vecino al que él mismo había ayudado en numerosas ocasiones, una traición que marcaría profundamente su memoria.
Se le instruyó el procedimiento sumarísimo nº 1.555/939 e ingresó el 20 de mayo de 1939 en la Prisión Provincial de Málaga, donde permaneció recluido casi tres años. En marzo de 1942 fue trasladado a la Prisión Provincial de Zaragoza, quedando a disposición del Juzgado Militar de Belchite. Mediante decreto dictado el 7 de enero de 1943, se le condenó a seis años y un día de prisión mayor por un delito de “adhesión a la rebelión”, con las correspondientes penas accesorias.
A partir de entonces, su vida se convirtió en un continuo ir y venir por cárceles y destinos militares disciplinarios. Reingresó en Málaga en 1944, fue trasladado a Melilla y posteriormente incorporado a la Agrupación de Sanidad Militar nº 10 del Cuerpo del Ejército de Maestrazgo. En 1945 se le impuso un correctivo de un año de destino en un cuerpo de disciplina, que cumplió íntegramente. En 1946 pudo reincorporarse a su anterior destino, siendo asignado a la Compañía de Higiene del Grupo de la 101 División.
Finalmente, tras haber cumplido el tiempo reglamentario de servicio y extinguido todas sus condenas, le fue concedido el licenciamiento. El 27 de mayo de 1947 emprendió el regreso definitivo a su hogar.
Pedro Galán Hidalgo falleció en Álora el 28 de diciembre de 1994.
