
Manuel Medina Olmos nació en Lanteira (Granada) el 9 de agosto de 1869, en el seno de una familia humilde. Quedó huérfano de madre siendo aún niño, circunstancia que no le impidió destacar pronto por su talento y capacidad de trabajo. Entre 1877 y 1882 cursó el bachillerato en el Instituto de Almería, donde obtuvo el premio extraordinario en la sección de Letras, un reconocimiento poco común para su edad.
Decidido a seguir la vocación sacerdotal, inició sus estudios eclesiásticos en el Seminario de San Torcuato de Guadix y los continuó en Granada. Su formación fue excepcionalmente amplia: obtuvo el doctorado en Filosofía y Letras y el doctorado en Derecho en la Universidad de Granada, así como el doctorado en Sagrada Teología en el Seminario Central de la ciudad. Fue ordenado sacerdote en agosto de 1891.
Durante sus primeros años de ministerio ejerció como párroco en Guadix y más tarde como canónigo en la Abadía del Sacromonte de Granada. Allí desarrolló una intensa labor docente y académica. Colaboró estrechamente con el padre Manjón en las Escuelas del Ave María, de las que llegó a ser subdirector en 1895. Desde 1896 impartió clases de Metafísica en el Colegio del Sacromonte y en 1901 fue nombrado rector de esta institución.
Manuel Medina destacó también por su actividad intelectual y creativa, escribiendo varios ensayos históricos y jurídicos, además de comedias infantiles y zarzuelas, algunas de ellas en colaboración con reconocidos compositores de su tiempo.
Su trayectoria eclesiástica culminó con su nombramiento como obispo auxiliar de Granada en 1925 y, tres años después, como obispo de Guadix, diócesis de la que tomó posesión en noviembre de 1928. Entre 1929 y 1932 realizó una extensa visita pastoral por toda la diócesis, mostrando una especial preocupación por la formación religiosa y la situación social de los fieles. De sus cartas pastorales, él mismo destacó las dedicadas a la Constitución de 1931 y a la cuestión del capital y el trabajo, reflejo de su atención a los profundos cambios social
