Nemesio Pozuelo Expósito nació el 19 de septiembre de 1904 en Villanueva de Córdoba, en el seno de una familia humilde. Como tantos hombres y mujeres de su generación, como obrero se formó en el trabajo duro desde muy joven, siendo esa experiencia la que marcaría profundamente su manera de entender la política y el compromiso social.

En su juventud dio sus primeros pasos en el movimiento obrero, afiliándose a la Sociedad de Profesiones y Oficios Varios de la Unión General de Trabajadores (UGT) y, poco después, al Partido Comunista de España (PCE). Su militancia no fue meramente simbólica. En 1928, junto a Miguel Caballero, impulsó la creación de una célula del PCE en Andújar, contribuyendo a la organización y expansión del partido en Andalucía. Su proyección política comenzó a consolidarse tras el IV Congreso del PCE, celebrado en 1932, a partir del cual adquirió mayor relevancia dentro de la estructura comunista.

La llegada de la Segunda República abrió nuevas oportunidades de participación política. En mayo de 1936 fue elegido compromisario para la elección del presidente de la República, un reconocimiento significativo a su trayectoria. En esas mismas fechas accedió a varios cargos de responsabilidad: fue concejal del Ayuntamiento de Jaén, diputado provincial y miembro del comité provincial del Frente Popular, situándose en el centro de la vida política jiennense en un momento especialmente convulso.

 

Cuando en julio de 1936 se produjo el golpe de Estado que dio inicio a la Guerra Civil, Pozuelo desempeñó un papel destacado en el fracaso de la sublevación en la provincia de Jaén. Tras el estallido de la contienda se incorporó a las milicias populares y llegó a mandar, junto a Lino Carrasco, las conocidas como “milicias de Jaén”, que actuaron en la comarca de Los Pedroches durante los primeros días del conflicto. En el plano político, fue reelegido secretario general del comité provincial del PCE en Jaén y pasó a formar parte del comité central del partido. En julio de 1937 fue nombrado gobernador civil de la provincia de Alicante, en sustitución de Francisco Valdés Casas, aunque finalmente no llegó a tomar posesión del cargo.

La derrota de la República le obligó a emprender el camino del exilio. Como muchos otros comunistas españoles, se estableció en la Unión Soviética. Allí no solo continuó vinculado a la causa política, sino que también vivió de su trabajo como obrero, desempeñándose en ciudades como Járkov y Stalingrado, y en la fábrica Lijachov de Moscú. Durante la Segunda Guerra Mundial se alistó voluntario en el Ejército Rojo y participó en diversas acciones militares, por las que recibió varias condecoraciones, entre ellas la medalla por la defensa del Cáucaso. Más adelante trabajó para la Universidad Lumumba, también en Moscú, prolongando su vida laboral y militante en el exilio.

Tras décadas lejos de su país, Nemesio Pozuelo logró regresar a España en 1972, en los últimos años de la dictadura franquista. Falleció en Madrid el 2 de agosto de 1980. Su vida, marcada por el compromiso obrero, la militancia política, la guerra y el exilio, es un reflejo de las grandes esperanzas, tragedias y resistencias del siglo XX español.

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