
Nacida en Villanueva de Córdoba, María Josefa López Garrido, conocida popularmente como “La Mojea”, fue una de las figuras femeninas más representativas de la lucha guerrillera en Andalucía.
De filiación comunista, presidió durante la Guerra Civil el grupo de Mujeres Antifascistas de su localidad, representándola en el congreso celebrado en Valencia en 1937. Su liderazgo evidencia el papel fundamental que muchas mujeres desempeñaron no solo en la retaguardia, sino también en la articulación política y organizativa del movimiento republicano.
Tras el final de la contienda y la instauración de la dictadura franquista, comenzó para ella una nueva etapa de lucha. El 27 de mayo de 1939, acompañada por un grupo de mujeres de Villanueva, se internó en la sierra con el propósito de alcanzar la zona de La Garganta, donde se encontraba su compañero, Julián Caballero Vacas, conocido como “Bigote”, junto a un grupo de huidos. Después de unos diez días de marcha, todas las mujeres, salvo María Josefa, decidieron entregarse a las autoridades. Ella optó por permanecer en la clandestinidad, iniciando así una prolongada vida guerrillera.
En la primavera de 1946 se constituyó la 3ª Agrupación guerrillera bajo el mando de Dionisio Tellado Vázquez, conocido como “Mario de la Rosa”. En esta nueva estructura, María Josefa López Garrido fue nombrada adjunta en el cuartel general, mientras que Julián Caballero asumió la responsabilidad política de la agrupación. Su papel no fue, en absoluto, secundario ya que participaría activamente en la organización y sostenimiento del grupo, a pesar del contexto de extrema dureza y constante persecución al que se vieron sometidos.
Las medidas represivas no tardarían en intensificarse y tras el descubrimiento por parte de la Guardia Civil de la red de enlaces de la familia Cobos Rena, que colaboraba con la guerrilla, se lanzó un ataque al amanecer del 11 de junio de 1947 contra el campamento situado en la Umbría de la Huesa, cerca de los ríos Guadiato y Guadiatillo. En el enfrentamiento murieron varios miembros del grupo, entre los que se encontraban Librado Pérez Díaz (“Jorge Clavijo”), Melchor Ranchal Rísquez (“Curro de Añora”), Ángel Moreno Cabrera (“El Pincho”), Julián Caballero Vacas (“Bigote”) y María Josefa López Garrido (“La Mojea”). Solo uno de los guerrilleros, José Merino Campos (“Felipe”), logró escapar herido antes de rendirse posteriormente.
Tras su muerte, los cuerpos de Julián Caballero y de María Josefa López Garrido fueron expuestos públicamente en la plaza de Villanueva de Córdoba, en un acto de escarmiento destinado a intimidar a la población.
La figura de “La Mojea” representa la participación activa de las mujeres en la resistencia antifranquista, no solo como apoyo logístico, sino como protagonistas directas de la lucha armada y la organización política. Su trayectoria simboliza la dimensión humana, política y trágica de la guerrilla en Andalucía.
