
Manuel Díaz Criado nació en Sevilla en 1898, en el seno de una familia vinculada al ejército. Era hijo del comandante de Intendencia Manuel Díaz Gavira y el mayor de cinco hermanos. Desde joven siguió la carrera militar y participó en la guerra colonial en el norte de África, donde sirvió en la Legión Española. Durante aquella campaña, en 1925, ascendió al grado de capitán.
Formado en el ambiente del llamado “africanismo”, corriente militar marcada por la experiencia de las campañas en Marruecos, Díaz Criado adquirió fama de hombre duro y temperamental. Entre sus compañeros era conocido por el apodo de “Criadillas”.
Con la proclamación de la Proclamación de la Segunda República Española en 1931, Díaz Criado se movió en círculos de conspiradores de extrema derecha y en grupos de voluntarios armados conocidos como “cívicos”. Estos sectores se oponían al nuevo régimen republicano y protagonizaron diversas acciones violentas y conspirativas. Cuando estalló el Golpe de Estado de julio de 1936 en España, Díaz Criado apareció en Sevilla formando parte del grupo de militares que acompañaban al general Gonzalo Queipo de Llano en los momentos decisivos de la sublevación. Durante el asalto a la Capitanía participó en la detención de oficiales que no apoyaban el levantamiento, entre ellos el general José Fernández de Villa-Abrille.
Una vez asegurado el control de la ciudad, Queipo de Llano lo nombró delegado militar gubernativo —también denominado delegado de orden público— para Andalucía y Extremadura. Desde este puesto, que dependía directamente del mando militar, Díaz Criado quedó encargado de dirigir la represión contra quienes eran considerados enemigos del nuevo poder.
Los procedimientos aplicados por Díaz Criado solían prescindir de garantías judiciales. En muchos casos se tramitaban expedientes extremadamente breves —conocidos como “extra plano”— en los que se consignaban de forma sumaria las acusaciones y se decidía la ejecución del detenido. Según diversos testimonios de la época, su firma marcaba el destino de miles de personas.
Las estimaciones sobre el número de víctimas vinculadas a su actuación varían según las fuentes, pero coinciden en señalar que fue uno de los principales responsables de la violencia represiva en Andalucía durante los primeros meses de la guerra.
Su etapa al frente de la represión fue relativamente breve. A finales de 1936 fue destituido tras verse implicado en un conflicto relacionado con el cónsul portugués y con el entorno de Francisco Franco. Después de su cese fue enviado al frente de Talavera de la Reina al mando de una unidad de la Legión, donde ascendió a comandante.
Durante los años siguientes continuó su carrera militar en puestos secundarios. Tras la guerra desempeñó funciones relacionadas con la custodia y traslado de prisioneros y fue destinado en la provincia de Jaén. En 1940 fue nombrado comandante militar de Andújar.
Manuel Díaz Criado murió el 7 de julio de 1947 en Sevilla. En sus últimos años su figura quedó prácticamente olvidada en la narrativa oficial del régimen franquista. Sin embargo, los estudios históricos posteriores lo han identificado como uno de los principales responsables de la represión inicial en Andalucía durante los primeros meses de la Guerra Civil española.
