
Manuel Cortés Quero fue una figura clave de la historia contemporánea de Mijas (Málaga) y un símbolo de compromiso político, resistencia y memoria democrática.
Nacido en 1905 en Mijas, en el seno de una familia humilde, Manuel Cortés ejerció el oficio de barbero, una profesión muy ligada entonces a la vida social y al intercambio de ideas. Desde joven mostró una profunda preocupación por las condiciones de vida de los trabajadores, lo que le llevó a implicarse activamente en el movimiento obrero y en la política local durante los años de la Segunda República.
En octubre de 1931 participó en la fundación de la Sociedad de Obreros de Oficios Varios «El Triunfo del Trabajo», vinculada a la Unión General de Trabajadores (UGT), de la que fue secretario hasta marzo de 1932. Ese mismo compromiso lo llevó a ser uno de los fundadores de la Agrupación Socialista de Mijas, constituida en octubre de 1932, organización en la que también ejerció como secretario.
Su trayectoria política se consolidó con su elección como concejal del Ayuntamiento de Mijas en las elecciones municipales de mayo de 1931. Durante este periodo desempeñó el cargo de segundo teniente de alcalde hasta octubre de 1934, cuando la corporación municipal fue cesada tras los sucesos revolucionarios de ese año. Con la victoria del Frente Popular en febrero de 1936, Cortés Quero fue restituido como concejal y, pocos días después, asumió la alcaldía de Mijas, cargo que ejerció entre el 3 de marzo y el 23 de noviembre de 1936. En esos meses convulsos fue también vocal del Comité de Enlace del Frente Popular y del Comité Local de Refugiados, desempeñando un papel activo en la organización y ayuda a la población afectada por la guerra.
En enero de 1937 se incorporó al Cuerpo de Carabineros en Almería. Tras la caída de Málaga en febrero de ese año, pasó a formar parte de la 40ª División de Carabineros, combatiendo en algunos de los frentes más duros de la Guerra Civil, como Teruel, Castellón y Albacete.
Finalizada la contienda, regresó a su pueblo natal, donde comenzó el episodio más dramático y singular de su vida. Ante el temor a la represión franquista, permaneció oculto en su propio domicilio durante casi treinta años, desde 1939 hasta abril de 1969. Este largo encierro, compartido por otros conocidos como “los topos”, refleja con crudeza las consecuencias humanas de la posguerra y el silencio impuesto durante la dictadura.
Con la llegada de la democracia, Manuel Cortés Quero volvió a la vida pública y participó de nuevo en la Agrupación Socialista de Mijas, de la que fue presidente, contribuyendo a la recuperación de la memoria democrática y a la reconstrucción del tejido político local.
Falleció en 1991 en Mijas, el mismo pueblo donde nació y al que dedicó su vida. Su historia representa el compromiso con la justicia social, la defensa de la democracia y la resistencia silenciosa de toda una generación marcada por la Guerra Civil y la dictadura.
