La destrucción del patrimonio
Durante la Guerra Civil, Andalucía sufrió una grave pérdida de patrimonio histórico-artístico, con iglesias, conventos y edificios civiles dañados o destruidos. Muchas obras de arte fueron saqueadas, quemadas o dispersadas, rompiendo colecciones que habían perdurado siglos. La violencia anticlerical en algunos momentos y los bombardeos en otros afectaron especialmente a cascos históricos urbanos. A pesar de ello, también hubo esfuerzos de protección y evacuación de bienes culturales que evitaron pérdidas aún mayores.
Testimonios gráficos de la furia iconoclasta
La mayoría de los pueblos andaluces sufrieron sistemáticamente la destrucción de su patrimonio artístico religioso durante los primeros días de la contienda. Las imágenes de iglesias incendiadas y obras de arte destruidas se utilizaron como prueba evidente de que el bando sublevado mantenía también una guerra de religión, la «Cruzada», contra el marxismo y los «sin Dios». Las autoridades republicanas, a pesar de sus esfuerzos, no pudieron controlar la furia iconoclasta que se desató al inicio de la guerra y las pérdidas en el tesoro histórico artístico de la Nación fueron incalculables. La mayor parte de las fotografías en los pueblos fueron tomadas en el verano de 1937, siendo la cámara del sevillano Sancho Corbacho la que captó mayor número de instantáneas.






