
Horacio Hermoso Araujo fue un político republicano español y miembro del partido Izquierda Republicana. Ocupó el cargo de alcalde de Sevilla en uno de los momentos más convulsos de la historia contemporánea de España: los meses previos y posteriores al Golpe de Estado de julio de 1936, que dio inicio a la Guerra Civil Española. Su vida y su muerte reflejan el clima de profunda división política y social que vivía el país en aquel momento.
Nacido en Sanlúcar de Barrameda en 1900, Horacio Hermoso se trasladó posteriormente a Sevilla, donde desarrolló su actividad profesional y política. En 1926 contrajo matrimonio con Mercedes Serra Cubas, con quien tuvo dos hijos: Horacio, nacido en 1927, y Mercedes, en 1929. La familia residía en el entonces recién creado barrio sevillano del Tiro de Línea, una zona en expansión que reflejaba el crecimiento urbano de la ciudad durante el primer tercio del siglo XX.
Hermoso accedió a la alcaldía tras las elecciones legislativas de febrero de 1936, sustituyendo al anterior alcalde Isacio Contreras Rodríguez. El ayuntamiento estaba dominado por concejales del Frente Popular, la alianza de partidos de izquierda que había ganado las elecciones nacionales ese mismo año. La corporación municipal contaba con treinta concejales del Frente Popular —pertenecientes a Izquierda Republicana, Unión Republicana, Partido Comunista de España y Partido Socialista Obrero Español— frente a veinte concejales de la oposición.
Durante el breve periodo en que dirigió el consistorio sevillano, Hermoso tuvo que afrontar varios problemas urgentes. Uno de los más graves fueron las inundaciones de febrero de 1936, provocadas por intensas lluvias y la crecida del Río Guadalquivir. A esta situación se sumaba la delicada situación económica del ayuntamiento, que arrastraba importantes deudas derivadas de la organización de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929.
Otro reto significativo fue la celebración de la Semana Santa sevillana de 1936. En un contexto político muy tenso, distintos grupos intentaron boicotear las procesiones. Finalmente, estas pudieron celebrarse gracias a un amplio dispositivo policial destinado a garantizar el orden público.
Tras el golpe militar de julio de 1936, que en Sevilla fue dirigido por el general Gonzalo Queipo de Llano, Hermoso fue detenido por las autoridades sublevadas. Permaneció encarcelado durante varios meses hasta que, el 29 de septiembre de 1936, fue fusilado en el Cementerio de San Fernando, junto a otros 17 concejales del ayuntamiento sevillano.
