Esperanza Puerta Caballero nace Málaga el 1 de noviembre de 1898 en el seno de una familia con fuertes convicciones socialistas.

Su padre, Pedro Puerta Salido, sería uno de los dirigentes más importantes del socialismo en Andalucía y acompañaría a Pablo Iglesias durante sus campañas por Andalucía. Gracias a estas influencias y las de su marido Humberto Herrero Lesage, socialista y sindicalista como su progenitor, crecería en ella los ideales socialistas y la inquietud por llevarlos a cabo.

En 1917, ya figura como afiliada a la agrupación socialista de Málaga, y el 20 de marzo de 1936 estrenará su cargo como concejal. Durante este tiempo, su compromiso con la cultura y la educación serán el eje en el que sustente su labor. Cuando se produce el alzamiento del 18 de julio de 1936, Esperanza centra su labor en organizar el alojamiento para los refugiados llegando incluso a coser ropa tanto para los refugiados como para los combatientes.

El 8 de febrero de 1937, tras la toma de Málaga por el ejército sublevado, se pierde la pista de Esperanza hasta que es arrestada junto con su marido el 11 de mayo de 1939. Según testimonio de este, Esperanza marcha a Valencia hasta el final de la guerra que será cuando regrese a Málaga.

Tras su arresto, se le someterá a un Consejo de Guerra, cuya condena será de 30 años de prisión, aunque se rebaja la pena a 20 años. Pasará por diferentes cárceles hasta que el 2 de marzo de 1944 saldrá en libertad condicional.

En los albores del siglo XX se trasladó a Barcelona y posteriormente a El Tejar, donde fue nombrado director del diario La Publicidad, que se acabaría convirtiendo en sus órgano personal y del que mantuvo el control hasta 1906 cuando fue cesado fulminantemente por su abierto apoyo a los “hechos del ¡Cu-Cut!”. Ese mismo año fundaría en la misma ciudad el diario El Progreso​.

En su faceta política, Lerroux militaría desde su juventud en los partidos republicanos, siendo su principal mentor Manuel Ruiz Zorrilla —líder histórico del republicanismo—. En 1901 fue elegido diputado por primera vez, escaño que revalidó durante los comicios de 1903 y 1905. Hacia 1903 el movimiento conocido social y político conocido como lerrouxismo, por haberse creado en torno a su propia figura, había alcanzado en Barcelona su momento cumbre.​ Ese año, además, participó en la fundación de la Unión Republicana, entre cuyos miembros se había contado con el republicano «histórico» Nicolás Salmerón. Sin embargo, pronto acabaría distanciándose y en 1908 funda y lidera el Partido Republicano Radical (PRR), donde podría en práctica una retórica demagógica caracterizada por un discurso obrerista, anticlerical y diametralmente opuesto al incipiente nacionalismo catalán. Posteriormente,  adoptaría posiciones más moderadas, jugando un importante papel en la proclamación de la Segunda República.

Enfrentado a los gobiernos de Azaña durante el llamado bienio «reformista», a partir de septiembre de 1933 asumiría la presidencia del Consejo de Ministros y se convirtió en uno de los principales árbitros de la situación política durante el bienio «radical-cedista». Sin embargo, este giro hacia posiciones mucho más conservadoras, llevó a su partido a sufrir varias escisiones, a la par que un notable descrédito dañaría su figura como consecuencia de una serie de escándalos de corrupción que se hicieron públicos a finales de 1935.

Tras el hundimiento del Partido Radical en las elecciones de 1936, Lerroux desapareció del escenario político, asumiendo el descalabro político de la formación que vio reducida su representación parlamentaria a 5 escaños.

Conocedor por su múltiples contactos de que se estaba gestando un levantamiento militar, el 17 de julio de 1936 abandonó su finca segoviana de San Rafael, donde se encontraba pasando unos días de descanso, y marchó precipitadamente hacia Portugal, manteniéndose en el exilio durante el resto de la contienda. Durante este periodo, al igual que muchos antiguos «radicales», Lerroux mostró su apoyo el bando sublevado, enviando en el primer aniversario de la contienda, un mensaje de adhesión al general Franco.

Enfermo y octogenario, regresó a España en 1947, instalándose en Madrid, donde fallecería dos años más tarde.

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