
Eduardo Álvarez-Rementería Martínez fue un militar y político español cuya trayectoria estuvo estrechamente ligada a algunos de los acontecimientos más decisivos de la España del siglo XX. Participó activamente en la Guerra Civil española en el bando sublevado y, tras la victoria franquista, ocupó diversos cargos dentro de la administración del régimen.
En julio de 1936, cuando estalló la sublevación militar que dio inicio a la Guerra Civil, estaba destinado en Sevilla con el rango de comandante. Durante los meses previos al conflicto formó parte de los círculos conspirativos que preparaban el golpe de Estado contra la Segunda República.
Miembro de la Unión Militar Española (UME), organización clandestina de oficiales contrarios al gobierno republicano, también participó activamente en Falange Española, donde presidía el comité militar local en Sevilla. En su domicilio sevillano mantuvo reuniones con varios militares implicados en la conspiración, entre ellos el comandante José Cuesta Monereo. En esos momentos se convirtió además en uno de los colaboradores cercanos del general Gonzalo Queipo de Llano, una de las figuras clave del alzamiento en Andalucía.
Durante la fase preparatoria de la conspiración llegó a actuar como enlace en Madrid del general Emilio Mola, considerado el principal organizador del golpe militar. Sin embargo, las autoridades republicanas comenzaron a sospechar de su implicación en la trama y fue destituido de su puesto como jefe del Campamento de Carabanchel pocas semanas antes de que comenzara la insurrección.
Cuando el golpe triunfó en Sevilla en julio de 1936, Álvarez-Rementería asumió el mando de varias columnas militares encargadas de asegurar el control del territorio en Andalucía. Al frente de una de ellas participó en la ocupación de diversas localidades sevillanas como Carmona, Morón de la Frontera y Lebrija.
El 15 de agosto de ese mismo año salió de Sevilla dirigiendo una nueva columna con el objetivo de ocupar la cuenca minera de Riotinto, en la provincia de Huelva, una zona estratégica por su importancia económica. Durante esa operación las tropas bajo su mando tomaron distintas localidades del norte de la provincia, entre ellas Aznalcóllar, La Granada de Riotinto, Almonaster la Real y Aracena.
Posteriormente participó también en la conquista de la localidad minera de Peñarroya-Pueblonuevo, en la provincia de Córdoba, avanzando desde Hornachuelos. A finales de 1936 recibió el mando de otra columna encargada de participar en la llamada ofensiva de la “Aceituna”, una operación militar destinada a ocupar zonas olivareras del frente cordobés, durante la cual intentó conquistar la localidad de Lopera.
En marzo de 1937 tomó parte en el ataque franquista sobre Pozoblanco, una operación dirigida a romper el frente republicano en el norte de Córdoba. Sin embargo, el intento terminó en fracaso debido a la fuerte resistencia de las fuerzas republicanas. Poco después, en mayo de 1937, pasó a mandar la 22.ª División del Ejército franquista, estableciendo su cuartel general en Peñarroya.
Al finalizar la guerra en 1939, Álvarez-Rementería había alcanzado el rango de coronel, falleciendo en Madrid el 13 de mayo de 1965, después de una larga carrera militar y política marcada por su participación en la Guerra Civil española y su posterior integración en las instituciones del régimen franquista.
