Ángel Cabello Mesa fue un confitero y dirigente político socialista español, cuya trayectoria vital estuvo marcada por el compromiso social, el servicio público y el exilio provocado por la Guerra Civil española.

Nacido en la localidad cordobesa de Montilla el 17 de mayo de 1844, Ángel Cabello Mesa se trasladó siendo muy joven, con apenas diecisiete años, a la localidad malagueña de Álora. Allí comenzó a trabajar como aprendiz en una confitería, oficio que acabaría definiendo su vida profesional. Con el paso de los años y tras contraer matrimonio con la hija del propietario del establecimiento, asumió la dirección del negocio, consolidándose como un pequeño comerciante local bien conocido en la población.

Paralelamente a su actividad laboral, Cabello Mesa se implicó activamente en el movimiento obrero. Fue miembro del Sindicato de Comercio de la Unión General de Trabajadores (UGT) y se afilió a la Agrupación Socialista de Álora el 16 de junio de 1931, en los primeros meses de la Segunda República. Su compromiso político y social le llevó a ocupar la alcaldía de Álora desde diciembre de 1932 hasta abril de 1934, cuando la corporación municipal fue destituida por decisión del Gobierno Civil en el contexto de la represión política posterior a los sucesos de 1934.

Las consecuencias de esta situación se dejaron sentir también en su vida personal y profesional. Víctima de un boicot contra su negocio, se vio obligado a abandonar Álora y trasladarse a la ciudad de Málaga, donde abrió una confitería en la calle Ollerías número 36. Tras la victoria electoral del Frente Popular en febrero de 1936, fue restituido en su cargo como alcalde de Álora, función que desempeñó hasta 1937.

La entrada de las tropas franquistas en la localidad malagueña forzó su huida. Inició entonces un largo periplo como refugiado, pasando por Almería, Valencia y Barcelona, donde participó en la Agrupación de Refugiados Socialistas Malagueños. Finalizada la guerra, se exilió en Francia y, el 4 de agosto de 1939, embarcó en el buque Winnipeg desde el puerto de Pauillac, en la región de Gironda, en una de las expediciones que trasladaron a exiliados republicanos hacia América.

El barco llegó a Valparaíso el 3 de septiembre de 1939 y, poco después, Ángel Cabello Mesa se estableció definitivamente en Santiago de Chile. Allí continuó vinculado al socialismo español, integrándose en la Sección del PSOE en la capital chilena, manteniendo vivo su compromiso político desde el exilio.

Ángel Cabello Mesa falleció en Santiago de Chile el 19 de noviembre de 1962, lejos de su tierra natal, como tantos otros republicanos españoles cuya vida quedó marcada por la defensa de la legalidad republicana, la persecución y el destierro. Su figura representa el recorrido de una generación que pasó del trabajo humilde y la acción municipal al exilio forzado, dejando una huella discreta pero significativa en la historia local y del exilio español.

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