Ana López Gallego, conocida como Anita, fue una joven militante republicana de familia paterna jienense, que formó parte de las célebres Trece Rosas, fusiladas en Madrid cuando apenas habían transcurrido cuatro meses de finalizar la guerra.

Ana nació el 26 de febrero de 1948 en una familia obrera: su madre, Concepción Gallego Delgado, era natural de Sanlúcar de Barrameda, y su padre, Juan López Martínez, minero maquinista, era oriundo de La Carolina. En 1922, debido a la crisis del sector minero, la familia se trasladó a Chamartín de la Rosa, en Madrid, en busca de mejores oportunidades. Desde muy pequeña, Ana mostró interés por el aprendizaje: con seis años ingresó en la Escuela Nacional de la calle Castillejos, en el barrio de Tetuán, y más adelante se formó en corte y confección, iniciando pronto su trabajo como modista.

Cuando estalló la Guerra Civil en 1936, Ana tenía 18 años y se incorporó activamente a la causa republicana, militando en las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). Durante el conflicto, trabajó como secretaria en la radio de Chamartín y colaboró como voluntaria y miliciana en la retaguardia republicana, participando en tareas de apoyo a la población y al esfuerzo de guerra

Tras la caída de Madrid en marzo de 1939, su novio intentó convencerla de huir a Francia, pero Ana decidió quedarse con sus hermanos en la capital, mostrando un compromiso valiente con su familia y sus ideales. El 16 de mayo de 1939 fue detenida en una redada masiva y trasladada el 6 de junio a la cárcel de mujeres de Ventas.

El 3 de agosto de 1939, el Consejo de Guerra Permanente número 9 dictó sentencia condenándola a la pena de muerte. Dos días después, el 5 de agosto, Ana fue ejecutada junto con otras doce mujeres en el cementerio del Este de Madrid. Se relata que, tras la primera descarga, Ana aún estaba viva y exclamó: “¿Es que a mí no me matan?”, antes de fallecer en la segunda.

La vida de Ana López Gallego, truncada a los 21 años, simboliza la represión que sufrieron miles de jóvenes republicanos tras la Guerra Civil. Su memoria y la de las Trece Rosas se mantienen como un recordatorio del coraje, la resistencia y el compromiso con la justicia social en tiempos de violencia y dictadura.

error: Contenido protegido !!