José González Fernández de la Bandera fue un médico y político republicano cuya vida quedó estrechamente ligada a los momentos más convulsos de la historia española del primer tercio del siglo XX. Su trayectoria refleja el compromiso de una generación que intentó modernizar la vida pública en medio de profundas crisis políticas y sociales.

Nació en 1877 en Puebla de la Calzada, en la provincia de Badajoz. Desde muy joven se trasladó a Sevilla, donde ejerció la medicina y pronto comenzó a interesarse por la política. Su vocación pública y su prestigio profesional lo llevaron a implicarse activamente en la vida municipal de la ciudad. Entre 1916 y 1920 fue concejal del Ayuntamiento de Sevilla en representación del Partido Liberal. Durante estos años se dio a conocer como una figura comprometida con los asuntos sociales y sanitarios de la ciudad. Más tarde, en los años de la Dictadura del general Primo de Rivera (1923-1930) y la posterior etapa conocida como la “dictablanda” del general Berenguer, volvió a formar parte del consistorio sevillano, esta vez como representante del Colegio de Médicos de Sevilla. Durante ese periodo ingresó en el Partido Radical, liderado por Alejandro Lerroux, reforzando su perfil republicano.

La proclamación de la Segunda República en abril de 1931 marcó el momento culminante de su carrera política. En las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 fue elegido concejal dentro de las listas de la Conjunción Republicano-Socialista. Pocos meses después, en junio, fue nombrado alcalde de Sevilla. Su etapa al frente del ayuntamiento, que se prolongó hasta enero de 1934, estuvo marcada por la grave crisis económica que afectaba al país. A pesar de las dificultades, trató de impulsar medidas de carácter social y de mantener la estabilidad en una ciudad atravesada por tensiones políticas.

Uno de los episodios más destacados de su mandato tuvo lugar durante el golpe de Estado del general Sanjurjo, el 10 de agosto de 1932. Los sublevados detuvieron al alcalde, pero antes de ser arrestado Fernández de la Bandera logró decretar una huelga general de los servicios públicos en la ciudad. Aquella decisión contribuyó de forma decisiva a desorganizar la rebelión y fue uno de los factores que llevaron al fracaso del golpe.

En las elecciones generales de 1933, ya como miembro del Partido Radical, fue elegido diputado por la provincia de Sevilla, lo que lo llevó a abandonar la alcaldía. Continuó su carrera parlamentaria y, tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, renovó su escaño como candidato de Unión Republicana. Al constituirse las nuevas Cortes fue elegido secretario de la mesa del Congreso, una posición que reflejaba el reconocimiento a su trayectoria política.

El estallido de la Guerra Civil tras el golpe militar del 18 de julio de 1936 lo sorprendió en Sevilla, una de las ciudades que rápidamente cayó bajo control de los sublevados. Durante algunos días permaneció oculto entre su domicilio y el de unos amigos. Finalmente, el 30 de julio, decidió entregarse a las nuevas autoridades. Fue detenido y, tras permanecer encarcelado, fusilado la noche del 10 de agosto de 1936.

error: Contenido protegido !!