
Saturnino Barneto Atienza nace el 21 de marzo de 1894 en la localidad extremeña de Jerez de los Caballeros. Se trasladó siendo todavía niño a Sevilla, ciudad en la que desarrolló la mayor parte de su vida y su actividad política. Procedente de un ambiente obrero, se incorporó desde muy joven al movimiento sindical y se afilió a la Confederación Nacional del Trabajo, una de las principales organizaciones obreras del país. En el puerto de Sevilla destacó como líder de los trabajadores portuarios y llegó a convertirse en una de las figuras más influyentes del sindicalismo sevillano durante la década de 1930.
Con el paso del tiempo, y bajo la influencia del dirigente obrero Manuel Adame, Barneto se alejó del anarcosindicalismo para integrarse en el Partido Comunista de España. En esos años Barneto también realizó una breve estancia en la Unión Soviética, experiencia que reforzó su compromiso con el comunismo.
Su papel dentro del Partido Comunista se consolidó en el IV Congreso del partido, celebrado en Sevilla en marzo de 1932. En aquel encuentro se renovó por completo la dirección del PCE, y Barneto pasó a formar parte del grupo de dirigentes que impulsaron el crecimiento del partido en Andalucía.
Además de su actividad sindical, participó activamente en la política institucional. En las elecciones generales de 1933 se presentó como candidato por Sevilla, donde obtuvo más de doce mil votos, aunque no logró un escaño en las Cortes.
Tres años más tarde, en las elecciones municipales de 1936, fue elegido concejal del ayuntamiento sevillano y nombrado noveno teniente de alcalde. Ese mismo año también fue designado compromisario para la asamblea encargada de elegir al presidente de la República.
El estallido del Golpe de Estado de julio de 1936 marcó un momento decisivo en su vida. Durante las primeras horas de la sublevación militar en Sevilla, Barneto trató de convencer al gobernador civil José María Varela Rendueles para que entregara armas a la población con el fin de organizar la defensa de la ciudad. Aunque finalmente se autorizó el reparto, la decisión llegó demasiado tarde para frenar el triunfo de los militares sublevados.
Tras la caída de Sevilla en manos de las fuerzas dirigidas por el general Gonzalo Queipo de Llano, Barneto tuvo que esconderse durante algún tiempo. Logró finalmente escapar y llegar a territorio controlado por la República, convirtiéndose en uno de los dirigentes más buscados por los sublevados en Andalucía. Sin embargo, muchos de sus familiares y colaboradores no corrieron la misma suerte. Su hermana, su esposa, su hija y su suegra fueron detenidas y permanecieron encarceladas durante toda la guerra en condiciones muy duras.
Tras la derrota republicana al final de la guerra en 1939, Saturnino Barneto se exilió en la Unión Soviética, donde continuó viviendo hasta su fallecimiento en Moscú en enero de 1940.
