
José León Trejo fue un profesor, intelectual y político republicano español cuya trayectoria estuvo profundamente vinculada a la educación y a la vida pública sevillana durante los años de la Segunda República Española
Nacido en Sevilla en 1880, José León Trejo desarrolló una intensa actividad docente. Fue auxiliar de francés en el histórico Instituto Nacional de Segunda Enseñanza de Sevilla. Además, ejerció como profesor numerario en la Escuela Elemental y Superior de Trabajo de Sevilla, institución dedicada a la formación técnica y profesional, de la que llegó a ser director entre 1932 y 1935. También impartió clases en la Escuela Normal de Magisterio de Sevilla, donde se formaban los futuros maestros.
Su familia también estuvo vinculada a la enseñanza y a la administración pública. Dos de sus hermanos compartieron su destino: ambos fueron igualmente fusilados durante la represión posterior al golpe militar.
La actividad pública de José León Trejo comenzó con la llegada de la República. En las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 fue elegido concejal de Sevilla por la coalición republicano-socialista, un resultado electoral que abrió el camino a la proclamación de la República el 14 de abril de ese mismo año.
Su elección fue celebrada por sus compañeros docentes; según las actas del claustro del instituto del 6 de mayo de 1931, el profesorado acordó felicitarlo a él y a otros tres docentes “por los cargos públicos a que habían sido elevados”.
Poco después, en junio de 1931, fue nombrado gobernador civil de Guadalajara. Desde ese cargo protagonizó un episodio que marcaría su vida política: la detención del cardenal Pedro Segura, realizada por orden del ministro de la Gobernación Miguel Maura, debido a los conflictos entre la jerarquía eclesiástica y el nuevo régimen republicano. A pesar de que Trejo garantizó un trato respetuoso al cardenal y trató de protegerlo de la multitud hostil congregada ante el Gobierno Civil, aquel episodio fue recordado durante años por sus adversarios.
Durante el intento de golpe de Estado conocido como la Sanjurjada, en agosto de 1932, fue detenido por los sublevados junto al entonces alcalde de Sevilla, José Fernández de la Bandera. Ambos recuperaron la libertad tras el fracaso de la insurrección liderada por el general José Sanjurjo.
Años después, en las elecciones municipales del 26 de febrero de 1936, volvió a ser elegido concejal tras la victoria del Frente Popular. En ese momento militaba en Unión Republicana, el partido liderado por Diego Martínez Barrio, al que se había incorporado después de abandonar el Partido Republicano Radical cuando este giró hacia posiciones más conservadoras. Incluso se le llegó a proponer como candidato a la alcaldía de Sevilla, cargo que finalmente rechazó y que sería ocupado por Horacio Hermoso Araujo.
El estallido del Golpe de Estado de julio de 1936 cambió radicalmente su destino. Tras la sublevación militar en Sevilla, fue detenido junto a otros miembros de la corporación municipal y trasladado a la sede de la II División Orgánica del ejército en la Plaza de la Gavidia. Posteriormente fue encarcelado en la prisión provincial y el 17 de octubre de 1936 fue fusilado en el Cementerio de San Fernando.
