
Pedro Parias González nació en la localidad sevillana de Peñaflor el 9 de enero de 1876, en el seno de una familia vinculada a la propiedad agraria. Desde joven optó por la carrera militar e ingresó en 1893 en la Academia de Caballería de Valladolid, uno de los centros más prestigiosos de formación del ejército español en aquella época.
Tras años de servicio en el arma de caballería, alcanzó el grado de coronel. Paralelamente a su carrera militar mantuvo una posición destacada dentro de la sociedad rural andaluza, gracias a su condición de terrateniente y a su influencia en los círculos conservadores de la provincia de Sevilla.
Durante la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), Parias participó en la vida política provincial. En ese periodo fue nombrado presidente de la Diputación Provincial de Sevilla, cargo desde el cual intervino en la administración y gestión de la provincia en una etapa marcada por el control político del régimen militar.
Tras la proclamación de la Proclamación de la Segunda República Española en 1931, Pedro Parias ya se encontraba retirado del servicio activo en el ejército. Sin embargo, continuó implicado en la vida pública y en los conflictos sociales que atravesaban Andalucía en aquellos años.
Durante las huelgas y movilizaciones obreras que se produjeron en Sevilla en 1931, participó junto a otros propietarios agrícolas y notables locales en la organización de grupos de voluntarios que pretendían proteger fincas, cortijos e iglesias ante los disturbios y los enfrentamientos entre trabajadores y fuerzas del orden. Estos episodios reflejaban el fuerte clima de tensión social y política que caracterizó los primeros años de la República.
Parias mantenía una estrecha amistad con el general Gonzalo Queipo de Llano, con quien había coincidido durante su formación militar. Esa relación resultó decisiva en julio de 1936, cuando un sector del ejército se levantó contra el gobierno republicano en el inicio de la Golpe de Estado de julio de 1936 en España, hecho que desencadenaría la Guerra Civil Española.
Parias fue uno de los hombres que conocía con antelación los planes para asegurar el control de Sevilla y su provincia. Tras el triunfo de la sublevación en la ciudad el 18 de julio de 1936, Queipo de Llano lo nombró gobernador civil de Sevilla.
Desde ese cargo, Pedro Parias desempeñó un papel relevante en la organización del nuevo poder establecido por los sublevados en la provincia. Durante su etapa al frente de la gobernación civil, que coincidió con los primeros años de la Guerra Civil, participó en la administración del territorio y en las medidas represivas que siguieron al control militar de la ciudad y de gran parte de la provincia.
Su mandato se prolongó hasta comienzos de 1938. Falleció por causas naturales en Sevilla el 1 de febrero de ese año, cuando la guerra aún continuaba.
