
Nacido en Huelma en 1890 en el seno de una familia humilde, Manuel Díaz Aguilar, al que sus convecinos apodaban «Pilila», fue un pequeño propietario estrechamente vinculado al mundo del trabajo agrícola, base económica de la comarca.
En julio de 1929 ingresó en la Unión General de Trabajadores (UGT), afiliándose también a la Agrupación Socialista de su localidad natal, lo que le llevaría a interesarse desde ese momento por los asuntos públicos del municipio. Es por ello que en la sesión extraordinaria convocada el 16 de marzo de 1937 para elegir una nueva Corporación Municipal, resultó elegido alcalde como representante de la UGT, desempeñando este cargo hasta el 29 de marzo de 1939, fecha en que las tropas franquistas ocuparon la localidad, poniendo fin al periodo republicano.
Como tantos otros dirigentes locales, Manuel Díaz fue detenido, sometiéndole a Consejo de Guerra celebrado en noviembre de 1939. Aunque fue condenado a muerte en un primer momento, le fue conmutada la pena por treinta años de reclusión mayor, comenzando entonces un largo periplo por diversas prisiones del país. De este modo, el 7 de octubre de 1940 fue trasladado desde la cárcel provincial de Jaén a la de Burgos, donde permanecería hasta noviembre de 1942.
Posteriormente, y hasta el mes de septiembre del siguiente año, estuvo internado en la prisión de Santander, en el penal de El Dueso; en Santoña hasta octubre de 1945, y finalmente, en la prisión de Yeserías, en Madrid, hasta el 19 de agosto de 1947, cuando se le concede la libertad condicional.
Además de ello, el Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas de Granada le abrió expediente para imponerle sanciones económicas por su actuación durante el periodo republicano, dentro del proceso general de depuración y castigo impulsado por el régimen franquista, aunque se desconoce cuál fue la resolución final de dicho expediente.
Tras recuperar la libertad regresó a su localidad natal, donde vivió el resto de su vida. Falleció en Huelma en 1967. Manuel Díaz Aguilar fue una de las figuras más representativas de la vida política y social de Huelma durante los años convulsos de la Segunda República y la Guerra Civil. Su trayectoria, marcada por el compromiso sindical y político, así como por la dura represión de la posguerra, refleja el destino de muchos responsables municipales republicanos en la España del siglo XX.
Su biografía constituye un testimonio de los profundos cambios políticos y sociales que atravesó España en la primera mitad del siglo XX y del impacto que aquellos acontecimientos tuvieron en la vida de quienes participaron activamente en la vida pública local.
