
José María Nestares Cuéllar nació en 1900 y desde muy joven se vinculó a la carrera militar. A los 15 años ingresó en la Academia de Infantería de Toledo y, cuatro años después, fue destinado al norte de África, donde participó en la guerra del Rif, un conflicto que marcó a toda una generación de militares españoles. En 1927 ascendió a capitán y asumió el mando de la 5.ª bandera del Tercio de la Legión, consolidando su carrera en un ejército en plena transformación.
Nestares mantuvo relaciones cercanas con la Falange, siendo amigo de los dirigentes locales José y Antonio Rosales. Hasta comienzos de 1936 ejerció como jefe del Cuerpo de Seguridad y Asalto en Granada, cargo desde el cual se involucró en la vida política y social de la ciudad. Sin embargo, tras los disturbios ocurridos en marzo de ese año, fue destituido por las autoridades republicanas, hecho que marcó el inicio de su implicación directa en la conspiración militar contra la República.
Cuando la sublevación militar estalló en Granada el 20 de julio de 1936, Nestares tomó un papel activo: sublevó la comisaría de policía y participó en la ocupación del gobierno civil. Nombrado delegado de Orden Público por el gobernador civil José Valdés Guzmán, estuvo al frente de la represión en la ciudad, que se cobró la vida de cientos de personas durante aquel verano. Junto a policías como Julio Romero Funes y Ángel Martín, dirigió las llamadas «Patrullas volantes», unidades encargadas de ejecutar detenciones y ejecuciones sumarias en un contexto de violencia extrema.
Durante la Guerra Civil, Nestares continuó su carrera militar al mando de la 1.ª Bandera de la Falange en Víznar y más tarde de otras unidades, como la 4.ª Media Brigada de la 122.ª División en el Frente de Extremadura, alcanzando el rango de teniente coronel. Su trayectoria estuvo marcada por el conflicto y la lealtad a la causa franquista, siendo una figura destacada dentro de la estructura militar y política de Granada durante esos años.
José María Nestares Cuéllar falleció en Granada el 19 de mayo de 1977, dejando tras de sí un legado ligado a uno de los episodios más controvertidos y dolorosos de la historia contemporánea española.
