
Tomás Villén Roldán fue un campesino, activista político y guerrillero antifranquista, cuya vida estuvo marcada por la lucha social, la defensa de los derechos de los trabajadores del campo y la resistencia armada contra la dictadura que operó en la Andalucía de la posguerra.
Nacido el 7 de marzo de 1903 en el seno de una familia humilde de Castillo de Locubín, quedó huérfano de padre a los cinco años, lo que le obligaría a trabajar desde muy temprana edad. Esta dura experiencia marcó profundamente su conciencia social, integrándose muy pronto en el movimiento sindical como miembro de la Sociedad Obrera de Trabajadores de la Tierra “El Porvenir”, vinculada a la UGT en Castillo de Locubín, de la que fue secretario en 1932. También sería presidente de la Casa del Pueblo y, desde 1933, militante del Partido Comunista de España (PCE) en su localidad.
Su protagonismo político creció durante la Segunda República, siendo uno de los dirigentes de la huelga general campesina de junio de 1936 y miembro del Comité del Frente Popular. El 10 de octubre de 1938 es nombrado concejal en representación del PCE, aunque ocupó el cargo brevemente ya que se incorporó al Ejército republicano, formando parte del 302 Batallón de la 76 Brigada del Cuerpo de Tren.
En marzo de 1939, tras la constitución del Consejo de Defensa presidido por el general Casado, fue detenido junto a otros militantes comunistas de su batallón y encarcelado en la prisión de Santa Úrsula, en Jaén. Fue liberado poco antes de la entrada de las tropas franquistas, pero al regresar a su pueblo volvió a ser detenido y trasladado a la prisión de Alcalá la Real, donde fue juzgado en consejo de guerra. El 17 de marzo de 1940 logró fugarse, iniciando así su paso a la clandestinidad.
Desde entonces se refugió en cortijos y sierras del sur de la provincia de Jaén y se integró en la guerrilla antifranquista, colaborando inicialmente con el grupo liderado por Manuel Castillo Capilla, “Salsipuedes”. Esta guerrilla operó en amplias zonas rurales de la campiña y las sierras jiennenses. Tomás Villén participó activamente tanto en la lucha armada como en la reorganización clandestina del Partido Comunista en la zona.
En octubre de 1941 participó en un atraco de supervivencia a un autobús de la línea Valdepeñas de Jaén–Jaén, con el que obtuvieron fondos para el sostenimiento del grupo. La dura represión posterior tuvo consecuencias trágicas: decenas de personas fueron detenidas, incluida su esposa, condenada a 15 años de prisión, y cinco fueron ejecutadas. Tras la muerte de “Salsipuedes” en 1943, Tomás Villén asumió la jefatura del grupo guerrillero a partir de 1944, siendo conocido como “Cencerro” o “Mariscal Cencerro”.
El 16 de julio de 1947 fue traicionado por uno de sus hombres y cercado por la Guardia Civil en una casa de Valdepeñas de Jaén, donde se encontraba reunido con varios enlaces guerrilleros. Tras casi dos días de asedio, en los que la vivienda llegó a ser dinamitada, los siete ocupantes se suicidaron el 17 de julio antes de rendirse.
Su cuerpo fue trasladado en un camión hasta Castillo de Locubín y arrojado en el paseo del pueblo. Allí fue recogido por su familia —mientras su esposa permanecía encarcelada en Málaga— y enterrado.
La figura de Tomás Villén Roldán representa la resistencia armada campesina contra el franquismo en Andalucía, así como el alto coste humano de la represión y la lucha clandestina en la posguerra española. Su historia forma parte de la memoria de quienes, desde el mundo rural, se enfrentaron a la dictadura en condiciones extremas.
