
Nacido en la localidad de Torres entre 1895 y 1896, Antonio Catena se formó como ebanista, un oficio artesanal que le permitió integrarse en el mundo obrero urbano. Comprometido con la defensa de los derechos de los trabajadores, se afilió a la Unión General de Trabajadores (UGT) y a la Agrupación Socialista de Jaén, organización en la que llegó a ocupar un papel destacado.
En junio de 1936 ejercía como vicepresidente de dicha agrupación, lo que refleja su relevancia dentro del socialismo provincial. Durante la Guerra Civil desempeñó distintas responsabilidades institucionales en la retaguardia republicana. Fue vocal del Tribunal Popular y vocal de Gobernación del Tribunal de Guardia contra los delitos de Espionaje y Alta Traición en Jaén, órganos creados en un contexto de guerra para hacer frente a la grave situación de seguridad.
En al año 1937 participó como delegado en el II Congreso de la Federación Provincial Socialista de Jaén, celebrado los días 30 y 31 de octubre, formando parte de las ponencias dedicadas al trabajo del partido en los sindicatos y a la política socialista en la provincia.
Con la victoria franquista, su vida dio un giro radical. Fue detenido y encarcelado en la prisión de Santa Clara, en Jaén, donde en diciembre de 1941 fue condenado a muerte. Sin embargo, el 17 de enero de 1942 logró escapar junto a Manuel López Guzmán. Ambos se dirigieron a la Sierra Mágina, donde Antonio Catena se incorporó a la guerrilla antifranquista, integrándose en un grupo de combatientes comunistas conocidos como Los Chaparros, encabezado por Tomás, Manuel y Francisco García Fuentes.
La dureza de la vida en la sierra y la creciente presión represiva lo llevaron en 1944 a abandonar la guerrilla. Desde entonces vivió oculto entre la población civil, utilizando documentación falsa. Se trasladó a Valencia, donde retomó su oficio de carpintero e intentó rehacer su vida en la clandestinidad. No obstante, fue detenido el 11 de febrero de 1946, cuando contaba con alrededor de cincuenta años.
Tras su arresto, ingresó primero en la cárcel de Úbeda y, pocos días después, en la prisión de Jaén. Finalmente, Antonio Catena Sanjuán fue fusilado el 20 de marzo de 1947. Su trayectoria vital es representativa de la experiencia de muchos militantes obreros que, tras haber participado en la vida política y sindical de la República, fueron perseguidos, encarcelados y ejecutados en los años de la posguerra franquista.
