Nacido en 1875 en el seno de una familia humilde de Baeza, Manuel Acero conoció desde joven las duras condiciones de vida del campo andaluz. Esa experiencia marcó su compromiso con la justicia social y lo llevó a ingresar en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en 1912. Desde entonces, se convirtió en una figura destacada del movimiento obrero local, llegando a presidir tanto la Sociedad Obrera como la agrupación socialista de Baeza.

Su implicación política trascendió el ámbito local. Fue delegado en varios congresos del PSOE (1927, 1928 y 1931) y en el congreso de la Unión General de Trabajadores (UGT) de 1928, en representación de distintas sociedades obreras de Baeza, Torres y Jaén. Estas responsabilidades reflejan el respeto y la confianza que despertaba entre los trabajadores de la región.

Además de su labor política, Manuel Acero desempeñó un importante papel en el ámbito educativo. Fue maestro de la Escuela Obrera fundada en 1920 por la Sociedad de Obreros Agricultores El Pensar, una iniciativa pionera destinada a formar a los hijos de los trabajadores. Allí tuvo a su cargo alrededor de sesenta alumnos, convencido de que la educación era una herramienta esencial para la emancipación social.

Durante la Guerra Civil española ejerció como alcalde de Baeza, en un contexto de extrema dificultad y división. Tras el final de la contienda, fue detenido por las nuevas autoridades franquistas. El 4 de noviembre de 1939 fue fusilado junto a su hijo, Sol Acero, y otros catorce vecinos de la localidad en las tapias del cementerio municipal. Sus cuerpos fueron enterrados en una fosa común, al pie del muro del cementerio.

La figura de Manuel Acero Montoro simboliza hoy la memoria de quienes lucharon pacíficamente por la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores y sufrieron la represión tras la victoria franquista. Su historia forma parte del legado social y político de Baeza y de la memoria democrática de España.

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