Manuel Rueda García fue un militar y oficial de la Guardia Civil cuya vida quedó marcada por la Guerra Civil española y, en particular, por el asedio al Santuario de la Virgen de la Cabeza, uno de los episodios más singulares y prolongados del conflicto en Andalucía.

Nacido el 22 de abril de 1906 en la localidad de Arjonilla, Manuel Rueda ingresó en la Academia de Infantería en 1923. Tras completar su formación, fue promovido a teniente al año siguiente, iniciando así una carrera militar temprana en un periodo de intensa actividad colonial y reorganización del Ejército español.

Su primer destino relevante fue la Legión, cuerpo en el que sirvió a partir de 192 y donde se forjaría su perfil como oficial en situaciones de combate y disciplina extrema. En 1934 solicitó el ingreso en la Guardia Civil, institución en la que quedó integrado ese mismo año. Desde el 1 de junio de 1934 asumió el mando de la Línea de Torredonjimeno, responsabilidad que mantenía cuando al estallar la guerra.

Durante el conflicto, Manuel Rueda García desempeñó un papel destacado en la defensa del Santuario de la Virgen de la Cabeza, enclave donde se concentró un grupo de guardias civiles, militares y civiles que permanecieron sitiados durante meses por fuerzas republicanas.

En el transcurso del asedio, Rueda fue responsable del mando de la I y II Secciones, participando activamente en la organización defensiva del recinto y en la resistencia frente a los continuos ataques, la escasez de alimentos y las durísimas condiciones de vida impuestas por el cerco.

Uno de los episodios más dramáticos tuvo lugar el 21 de septiembre de 1936, cuando un grupo de militares del Ejército republicano se presentó en las avanzadillas del Santuario acompañado de Encarnación García, madre del entonces teniente Rueda. La mujer había sido trasladada desde su domicilio en Arjonilla con el objetivo de presionar emocionalmente a su hijo para que promoviera la rendición de los defensores, bajo la amenaza de fusilar a su otro hijo en caso de negativa. Pese a la extrema dureza de la situación, la maniobra no logró su propósito y la resistencia continuó.

Tras la caída del Santuario, Manuel Rueda fue hecho prisionero y pasó por campos de concentración republicanos, donde sufrió duras condiciones de reclusión. Estas penalidades dejaron una profunda huella en su salud, que se vería gravemente deteriorada en los años posteriores. Finalizada la guerra, continuó vinculado a la Guardia Civil y alcanzó el empleo de capitán, aunque su estado físico ya estaba seriamente afectado.

Manuel Rueda García falleció en Andújar el 11 de noviembre de 1941, a los 35 años de edad. La causa de la muerte fue una tuberculosis, que, según se cree, contrajo a consecuencia de las privaciones sufridas durante el asedio del Santuario y su posterior cautiverio.

Por expreso deseo suyo, fue enterrado al día siguiente en el cementerio del Santuario de la Virgen de la Cabeza, el mismo lugar que había defendido durante meses y que marcó de manera indeleble su vida y su memoria.

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