José Rañal Lorenzo nació en Ferrol (A Coruña) el 11 de mayo de 1895. Desde joven siguió la carrera militar y llegó a ser capitán de la Guardia Civil, un cuerpo que en aquellos años tenía un papel fundamental en el mantenimiento del orden público en España.

Durante los años previos a la Guerra Civil, España vivía una fuerte tensión política. La Segunda República, proclamada en 1931, había impulsado cambios que provocaron tanto entusiasmo como rechazo y José Rañal se situó claramente entre los sectores militares contrarios al gobierno republicano. En abril de 1936 participó en una conspiración en A Coruña para intentar tomar el control del Gobierno Civil de la provincia y aunque la operación fracasó y fue detenido junto a otros oficiales, al no encontrarse pruebas suficientes, quedó en libertad en mayo de 1936, siendo destinado como castigo disciplinario a la comandancia de la Guardia Civil de Pozoblanco.

A mediados de junio de ese mismo año viajó a Tenerife, A mitad de junio viajó a Tenerife, donde participó junto al general Franco en el encuentro del Monte de las Raíces (El Rosario, Tenerife).

La noche del 18 de julio recibió un telegrama de la Comandancia Militar de Córdoba, en el que se daba cuenta del éxito de la sublevación en la capital. Por su parte, el alcalde de Pozoblanco, Rafael Rodríguez, que en ese momento se encontraba en la misma ciudad, advirtió a su primer teniente de alcalde, Emiliano Mascaraque, de los acontecimientos que se estaban sucediendo.

En Pozoblanco, el capitán Rodríguez Austria se incauta del Ayuntamiento el día 19 y proclama el Bando de Guerra, si bien el mando efectivo lo tendría el capitán Rañal Lorenzo que había ordenado la requisa de todo el material municipal que le era útil y organizar patrullas intimidatorias por el núcleo urbano.

Durante varios días, la localidad quedó en manos de los sublevados e incluso al mando del capitán Rañal se tomarían pueblos cercanos como Villaralto. Sin embargo, las fuerzas republicanas consiguieron reorganizarse, lanzando una ofensiva en la que, tras semanas de tensión y negociaciones, lograron rendir a los sublevados de Pozoblanco.

El fin de la resistencia tuvo lugar el 15 de agosto de 1936 y bajo la promesa de que serían entregados a fuerzas militares regulares y no a milicias populares, José Rañal y los guardias civiles a su mando fueron hechos prisioneros. Algunos murieron en los primeros momentos tras la entrada de las fuerzas republicanas, mientras que los restantes, incluido Rañal y un gran número de derechistas, fueron trasladados en tren hacia Valencia, entonces capital del gobierno republicano. Dos días después, sería fusilado a bordo del vapor Legazpi que servía como prisión en uno de los muelles de Valencia.

La vida de José Rañal Lorenzo refleja el clima de enfrentamiento extremo que vivía España en 1936. Fue un militar convencido de la causa del alzamiento contra la República y participó activamente en la sublevación en Andalucía. Su muerte, apenas un mes después del inicio de la guerra, es representativa de la rapidez y dureza con la que se desencadenó la violencia en ambos bandos durante los primeros compases del conflicto.

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