Tres años en guerra Jaén

Atrás iban quedando aquellos aciagos días del mes de julio de 1936, cuando la mayoría de las poblaciones del sur de Córdoba vivieron los episodios más cruentos de la guerra civil. Sin embargo, fueron tres largos años de conflicto los que hicieron que la población aprendiera a convivir con el terrible sonido de las bombas, con la censura militar en el correo, con el miedo a las represalias, con una economía rota… en definitiva, fueron tres años en guerra.

EL FRENTE DE JAÉN

Las acciones bélicas en la provincia

El Frente de Córdoba constituyó durante toda la contienda una zona de combates constante, alternándose con una guerra de posiciones que duró prácticamente hasta el final de las acciones bélicas. No obstante, la zona sur de la provincia quedaría estabilizada hacia finales de 1936, fecha en la que caerían los bastiones anarquistas de la campiña y la línea de frente se establecía en los límites de la provincia de Jaén.

Durante el mes de septiembre se suceden los enfrentamientos entre ambos bandos; primero en las cercanías de Córdoba, con refriegas en Cerro Muriano y El Vacar iniciadas el 6 de septiembre, para continuar al día siguiente con la captura de Hornachuelos por parte de los sublevados y la batalla de Espejo, en la que durante tres días se produjeron numerosas bajas, evacuándose la población por orden del comandante Pérez-Salas y entrando  finalmente en ella las tropas rebeldes.

A lo largo del mes de octubre se llevaría a cabo la ofensiva franquista sobre el valle del Guadiato, estableciendo como objetivo principal la toma de Peñarroya-Pueblonuevo. Planeado el ataque desde dos frentes, las  tropas venidas de Badajoz lo hicieron desde el noroeste, mientras que las columnas que habían partido de Córdoba iniciaron su ofensiva desde el sureste. A pesar de que estas últimas fuerzas  necesitaron del apoyo de una tercera columna proveniente de Posadas ante la fuerte resistencia republicana en El Vacar,  el día 13 caería Peñarroya y tras ella el resto de poblaciones de la comarca.

Las últimas operaciones militares

La última ofensiva franquista de 1936, a veces denominada como Campaña de la Aceituna, se centró en el valle del Guadalquivir. Columnas salidas de Baena tomaron la aldea de Albendín el 15 de diciembre. las poblaciones de Valenzuela y Cañete de las Torres el 19 y Bujalance un día más tarde. Con este rápido avance, las fuerzas republicanas de la zona (integradas principalmente por milicianos anarquistas) se vieron obligadas a replegarse, facilitando la toma de Pedro Abad y El Carpio, población esta última donde se apresaría al comandante del republicano Batallón Garcés, Enrique Vázquez Expósito, que sería fusilado posteriormente. 

El día 22, una columna del bando sublevado salía de la capital hacia Villafranca, tomando la localidad y poniendo en retirada al Batallón del mismo nombre, comandado por Francisco del Castillo y en el que ejercía de comisario el poeta Pedro Garfias. La segunda fase de esta ofensiva se orienta a la comarca del alto Guadalquivir, entrando el día 24 en Villa del Río y Montoro, consiguiendo las fuerzas franquistas el control de toda la zona antes de 1937.

Albendín

Puente sobre el río Guadajoz destruido

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